miércoles, 28 de agosto de 2013

VINALIA







PULSERA VENDIMIA

















¿A qué huele septiembre y octubre? A vendimia... ¿alguna vez habéis asistido a alguna fiesta de la vendimia? ¿os habéis preguntado por qué pisar las uvas es parte de una fiesta?
La vendimia lleva miles de años en nuestra cultura, tantos como vino ha regado los gaznates y llenados los estómagos de personas y dioses. Cuando el verano empieza a terminarse, las uvas que han estado engordando durante meses, llegan a su punto óptimo de madurez y es entonces cuando comienza su recogida, es el rito que se repite año tras año desde hace siglos. Es una de las pocas actividades agrícolas que aún se pueden disfrutar aunque cada vez hay una mayor mecanización del sector. 
El vino se produjo por primera vez durante el período Neolético (5800-4000 a.C.) cuando se empezaron a usar una serie de técnicas para el procesamiento de alimentos (la fermentación, el remojo y la cocción, o el agregado de especias, por ejemplo) que llevaron a la producción de la bebida alcohólica que hoy conocemos.
La vendimia, por tanto, es una práctica milenaria. Así en Egipto se vendimiaba de una forma similar a como se hace ahora, siendo los vendimiadores quienes pisaban la uva, la diosa del vino era Geshtinana y el fruto de la uva eran las lágrimas de Horus. Y se sabe por relatos antiguos que la vendimia iba precedida por un largo ritual donde se emborrachaban tirios y troyanos, en Grecia el vino era un regalo de Dionisio y la diosa del vino era Eno. 
En Roma, se inauguraba la vendimia con las fiestas de Vinalia. Las presidia el  sacerdote de Júpiter, Flamen Dialis, y su mujer Flaminica Dialis. Esta estaba encargada de cortar el primer racimo y ofrecerlo junto a su esposo a Venus. Una mayoría de los vendimiadores eran mujeres y se seleccionaba la uva que iba para la mesa y la que iba para el lagar. Estas fiestas romanas en auténticas bacanales donde los participantes se coronaban la cabeza con pámpanos y adoraban a Baco, dios del vino y desenfreno con cara de niño (dando a entender que los buenos bebedores no envejecen nunca).
Allí, también estaban los primeros cristianos, que desde las catacumbas saludaban a la uva con cánticos piadosos, pero para ellos el vino era un don del Señor y nadie ignoraba su sentido evangélico. Y para los israelitas, sus fiestas eran sencillas donde participaban todas las clases sociales pero si había alguna incidencia se recriminaba por los que cuidaban el tesoro espiritual del pueblo.
Durante la Edad Media, poco se sabe de lo que sucedió con ellas. Se deduce que, por la tendencia religiosa de esta oscura etapa, debieron tener un tono sencillo. Según algunos documentos, serían en el siglo XIX, y en Francia, donde vivieron un destacado resurgir. Las de España tienen su origen en la época de Franco, donde algunos gobernadores de los años 50 y 60 iniciaron las festividades más esperadas y en todas vemos que se hace mención a un pasado agrícola y se brinda por el primer mosto de la temporada.

2 comentarios:

Cuentos para peques dijo...

¡Qué pulsera más original! Está muy cuca y no le falta detalle:p

Un besito.

La Pequeña Sío dijo...

Preciosa la pulsera, me gusta mucho, igual que tus relatos
Un besito