viernes, 28 de diciembre de 2012

LA ROSA, EL CASTILLO Y EL ESPEJO.

AGOTADO
     

COLGANTE LA BELLA Y LA BESTIA








La Bella y La Bestia es uno de los cuentos más tradiciones de Europa: desde un posible origen en el mitológico El Asno de Oro (ya lo comentamos en nuestra entrada Los amores celestiales de Psique y Eros) pasando por las versiones Giovanni Francesco, Perrault, Giambattista Basile y Bartbot que transformaron ese pasado mitológico del relato para dar lugar a la versión actual que conocemos.
Pero el mérito de su popularidad llegó con Jeanne-Mariie Le Prince de Beaumont (1757). Su historia relata como un mercader, tras caer en la ruina, consigue un viaje de negocio y les dice a sus 3 hijas que quieren de regalo: las 2 más vanidosas pidieron joyas y vestidos y la menor, Bella, pidió una rosa. Pero con tan mala suerte que el padre en su viaje, perdido, acaba en un castillo donde encuentra una rosa en un bello jardín. Allí habita un ser bestial que se enfada por arrancar la rosa y le impone que para volver a ver a su familia tiene que regresar o enviar a alguien en su lugar. Cuando el mercader vuelve a casa, Bella se ofrece voluntaria para ir al castillo pues se siente culpable por lo que le ha pasado a su padre.
Bella llega al castillo y la Bestia se enamora de ella. Más pasado un tiempo, se entera Bella a través de un espejito mágico que su padre se encuentra enfermo, le pide a la Bestia que quiere irse pero este se niega. 
La Bestia reflexiona y le permite volver con la condición que vuelva dentro de 7 días. Cuando llega a su casa las hermanas hacen que Bella se quede más tiempo y  al regresar, encuentra a la Bestia moribunda y... bueno creo que todos sabemos cuál es el final ¿no? AHH!!! Se me olvidaba: las hermanas fueron transformadas en estatuas con consciencia para que vieran la felicidad de su hermana Bella.


El cuento de La Bella y La Bestia es unos de los más simbólicos.


La rosa es el símbolo de bondad y de romance, de sexualidad. Para los griegos y los romanos, esta flor era el símbolo del placer, asociado al lujo y a la extravagancia. En oriente, su equivalente es la flor de loto blanca que representa el camino de la vida. Las espinas son los obstáculos, los momentos difíciles, el dolor y el sufrimiento y la flor es la divinidad ya alcanzada, la belleza, la verdad y la bondad, el final del camino.



El castillo es el símbolo de la solidez y la verticalidad, del autoritarismo. Por lo general, el castillo está emplazado en la cima de un monte o colina, lo que agrega un importante componente relativo al simbolismo del nivel. Su forma, aspecto y color, su sentido sombrío y luminoso tiene un gran valor para definirlo con una fuerza espiritual armada y erigida en vigilancia.


El espejo es un objeto mágico que ayuda a la protagonista a buscar lo deseado, es su ventana al mundo exterior, tienen una capacidad de ver más allá del mundo físico. Es una posibilidad de verse reflejado y ver la verdad sobre uno mismo. Sobre todo dice la verdad, pues él tan sólo refleja lo que ve, sin las máscaras o escudos que los seres humanos nos ponemos para protegernos. Vemos diferencias del que encontramos en Blancanieves que es un símbolo de narcisismo.




martes, 18 de diciembre de 2012

¿CUPCAKES O PASTEL DE TAZA?







COLGANTE HANSEL Y GRETEL                                    

      







¿Qué son los cupcakes?  Los cupcakes, son unos pequeños pastelitos individuales llamados así por que eran realizados originalmente en tacitas cuando aún no existían los moldes para las tartas.
Unos dicen que son magdalenas o muffings con crema de dulce encima y para otros son bizcochos individuales de harina y huevos adornados con cremas de mantequilla. Fueron creados en el siglo XIX pero lo que está claro que se han hecho famoso a raíz de su aparición en la serie Sexo en New York. Y de aquí se han extendido por toda Europa.


Si, es la famosa escena donde Miranda y Carrie deboran los cupcakes en el Magnolia Bakery, en su local de Bleeker Street de Manhattan. Ellas con estos cupcakes lo que pretenden es ahogar sus penas sentimentales y lo hacen incluso con ciertos matices de sensualidad porque es imposible comerlos sin mancharse los dedos. 

Lo mismo que en el cuento de Hansel y Gretel. Después de ser abandonados por sus padres en el bosque, encuentran una casita hecha de jengibre, pastel y azúcar moreno. Para ellos esta casita es su cupcake para desahogar sus penas, representa la existencia basada en la satisfacción primitiva.

Fijaros que este cuento es un retrato de la dureza de la vida en la edad media pues a causa del hambre y escasez de comida,  el infanticidio era muy común en aquella época: los hermanos son dejados en el bosque para que mueran o desaparezcan porque no pueden ser alimentados. Así cuando encuentran la dulce casa, su primer impulso es comerse el tejado sin pensar que les sirve de cobijo (se despreocupan de los consejos que en su día les pudiera dar su madre). Pero en cuanto se encuentran con la bruja, ven que ya no dependen de su madre y tienen que emplear su inteligencia y planificación para sobrevivir.
Está claro que a nadie le amarga un dulce, sobre todo cuando el pecado se presenta en un cupcake, capaz de hacer desaparecer la culpa en el primer bocado: son lo suficientemente grandes para darte un capricho y lo suficientemente pequeños para no sentirse culpable.


sábado, 15 de diciembre de 2012

ILUSIÓN, GANAS Y HARINA





BROCHES ILUSIÓN, GANAS Y HARINA






Hoy esto no va de cuentos, pero si tiene su historia detrás. Cristina me encargó diseñar unos broches para su nuevo proyecto ILUSIÓN, GANAS Y HARINA, y al igual que ella, que hace con mucho mimo sus tartas, dulces, galletas, sus talleres... también pensé en hacer algo dulce, muy dulce con su logotipo. Y espero haberlo conseguido.
Os dejo su blog para que le echéis un vistazo:
http://isulionganasyharina.blogspot.com.es/





viernes, 14 de diciembre de 2012

EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR




 PULSERA COSTURERA





Marie-Jeanne Rose Bertin, tras ser aprendiz de modista, llegó a París a los 15 años donde llegó a adentrarse dentro de la aristocracia francesa, e incluso trabajo para María Antonieta. Se la puede considerar la primera diseñadora francesa pues creo un verdadero imperio de la moda en pleno siglo XVIII.
Abrió su tienda con unos grandes ventanales donde se exponían sus diseños y estos funcionaban como el hechizo del canto de una sirena, aunque solo para la nobleza pues sus precios eran escandalosos. Dentro los clientes, encontraban un lujoso salón, con largos espejos, rica decoración y un equipo de vendedoras. 
Se había producido la metamorfosis de la costurera en estilista, del artesano en artista. Sentó las bases de la alta costura: la creatividad estaba por encima de la creación de la prenda y como tal se debía reflejar en la factura de la misma.
Pero tuvo que exiliarse a Inglaterra cuando empezó la Revolución Francesa, donde siguió con su negocio y extendió su moda a otros lugares de Europa. Cuando volvió a Francia, se encontró con la mujer de Napoleón, Josefina, y, aunque siguió un tiempo con la tendencia de Rose, pronto se cansó de esos excesos de moda.
El segundo gran cambio vino con Coco Chanel a principios del siglo XX, dejó de crear corsés, liberó a la mujer, con blusas sencillas, sueltas.Creo una moda cómoda e informal, introdujo el jersey en la alta costura, acortó las faldas que ya empezaban a dejar ver el tobillo... Aunque otras personas le cuestionaban sus ideas o su estilo, ella siempre fue segura de si misma y sus decisiones. Coco fue una emprendedora natural que comenzó con hilo y aguja y terminó como reina de su imperio del  diseño, al igual que Rose Bertin.
Pero en los tiempos que corren nos encontramos con la moda de "El traje nuevo del Emperador" (cuento de Andersen). Os preguntaréis que es esto: al igual que en el cuento que unos estafadores hacen creer a el Emperador que le van a hacer el mejor traje del mundo y luego le dejan desnudo delante del pueblo, nos encontramos con unos diseñadores que no crean exclusividad ni calidad, sino una fabricación masiva e imitadora de las tendencias artistíticas de los grandes diseñadores. Es un reflejo del hecho de que en el mundo de la moda todos estamos de algún modo en el negocio de vender ilusiones.